Confío en el primer Tambor, el Corazón, por todas sus respuestas.” Shonda Buchanan.

 “La única diferencia entre un loco y un santo es a quién decidieron contarle lo que percibían.” David Testal.

Estoy en el mismo sitio que comencé.

A veces creo que no está pasando nada y siento que está pasando todo.

Nadiedad. Una nada saturada.

Vivo en un iglú lleno de intersecciones.

Fotografío sonidos internos.

Practico el desapego de mis credos y rezos.

Soy un parque de atracciones. 

Una vez creí que lloraba porque estaba triste.

Cantar es lo que te hace cantar, decía Pessoa.

Si me pasa a mi, te pasa a ti. Si te pasa a ti, nos pasa a todos.

El miedo a la muerte es el miedo dentro del orgasmo, me dijo.

Solo este instante tiene conclusión, le contesté.

Una parte de mi se está muriendo.

Ya no te invento.

Ya no confundo amor con gestos de cortesía.

Ya no tengo miedo a estar sola.

Comprendí que ni el corazón ni el amor tienen domicilio.

Uy cómo pasa el tiempo.

El tiempo no pasa Señor, lo que pasa es usted, que se arruga como las pasas.

Nunca se llega a ninguna parte.

El pasado no tiene iniciación.

No te creas nada de lo que escribo.

No es lo que parece.

Nos transfiguramos. Es siempre un juego.

Los “ya no….” se deshacen como nubes.

A cada suspiro…

Un recordar.

¿De dónde vienes? ¿A dónde vas? ¿Quién va?

El ego busca, pero rara vez descubre.

Haz lo que amas y  lo amarás porque lo haces.

Es lo pasajero lo que no somos.

Es lo que tienes lo que no eres.

Estás triste porque lloras.

Estás alegre porque ríes.

En el fondo no somos tan ajenos.

Fotografía: Davis Ayer.

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