Creo que fue Facundo Cabral quién me quitó muchos pájaros de la cabeza en algún momento de mi vida, cuando confundía la vida con esfuerzo y crecer con encajar. Recuerdo muchos días que me ponía los auriculares y me iba a pasear con él, escuchándole, como un cuento que me contaba la abuela que no tuve. Ayer Lucas trajo un montón de cajas a casa, llenas de libros antiguos, y uno de ellos era de Facundo Cabral. Un grande. Todos llevamos a un Facundo dentro.

Decía Facundo:

No hago una sola cosa en el día, no estoy un sólo minuto donde no quiero estar; nunca tuve una tarjeta de crédito para no tener cosas que cuidar; llevo 50 años viviendo en los hoteles, en los aeropuertos.

Vivo como un fantasma, como una hoja al viento; no tengo absolutamente nada porque no me interesa tener nada material, pero sí me tengo; no tener para tenerse, ese es un gran secreto, ser dueño de uno.

Tengo el 100% de las acciones de mi vida en mi bolsillo y hago lo que me dice el corazón, ni siquiera lo que me conviene porque me convendría hacer un montón de cosas que llevaría más gente al teatro, ser más conocido, sería fácil.

Yo vivo sin ningún tipo de esfuerzo porque aprendí que es más fuerte la fuerza natural, me mueve más la fuerza natural que el esfuerzo, y todo lo que sea antinatural no es bueno.

Un día un hermano mío le preguntó a mi madre: ¿cómo sé lo que Dios quiere para mí? Y mi madre le dijo: cuando estás haciendo lo que realmente amas, es lo que quiere Dios.

Dios quería que yo anduviera por los teatros recordando que la vida es un regalo extraordinario, y en las circunstancias que fuere, aún en la miseria, aún con cáncer o con lo que fuere, la vida es extraordinaria, el sólo hecho de estar presentes, de darse cuenta que uno está presente y todo sucede dentro y alrededor, es de una gran esperanza.

Yo soy uno menos para molestar en los seis mil millones, ese es mi aporte a la sociedad”.

Facundo Cabral.

“Relájate, es el primer paso para el vuelo, el paso anterior a la iluminación y comienza a relajarte desde la superficie porque ahí es donde estás. Después relaja tus reacciones, tus actitudes, cada vez más lento hasta llegar a la quietud, pero hazlo tranquilo, sin prisa, porque tienes a la eternidad por delante. Solo tienes que dejar la inconsciencia para entrar a la consciencia”.

“Siempre estamos saliendo de un útero para entrar a otro mayor, pero tómalo con tranquilidad porque transitamos la eternidad y el infinito… y en la eternidad siempre estamos recomenzando, y en un infinito, podemos tomar cualquier dirección. Ahora mismo puedes cambiar hasta tu nombre, es más… ya que no te sientes bien, cámbialo todo y empieza de nuevo ahora mismo, sin perder un solo segundo con el pasado, ni un solo instante planeando el futuro y menos haciéndote cargo de nadie. No olvides que solo eres responsable de ti mismo, por eso todo lo que hagas fuera de ti, es una fuga. Desnúdate como Francisco. Entonces comprobarás que solo necesitas lo que te fue dado al nacer”.

Fotografía: autor desconocido.

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